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¿Qué hace al arte?

¿Qué hace al artista?

¿Se puede considerar arte aquello que nunca fue visto por una mirada ajena?

¿Se puede considerar artista aquel que nunca fue reconocido por el otro?

"Una serie está terminada cuando ya no siento más conexión, son etapas de mi vida"

Antonio me confesó que lleva realizadas 7 series y alrededor de 5000 obras que nunca vieron la luz.

Antonio Vega Gracia nació el 20/4/1947 en la ciudad de Barcelona. A la temprana edad de 13 años se introduce por primera vez en el mundo de la pintura. Se anotó en unos cursos, en los cuales pasaban por todas las distintas áreas de esta disciplina. Luego de un tiempo lo tuvo que dejar ya que, entre otras actividades, una era figuración con modelos desnudos.

"Claro, imagínate yo con 13 años pintando desnudos en la sala de mi casa, mi madre se volvió loca"

En la vida de toda persona llega ese momento de tener que encarrilarse hacia una dirección vocacional. Como suele pasar en la gran mayoría de los casos, aparece una cierta presión social/familiar que nos impide seguir nuestros deseos. Haciéndonos conectar hacia una dirección más práctica, tirándose más hacia una decisión de conveniencias económicas. Gracias a eso, Antonio optó por estudiar arquitectura, debido a su gran componente creativo.

Estudió arquitectura, se recibió e hizo toda su vida laboral dentro de ese ámbito. Gracias a eso dejó por unos 20 años el dibujo, hasta que la empresa, para la cual trabajaba, quiebra debido a la crisis económica que había en España.

"Ahí es cuando emprendo el camino emprendido en la niñez, retornando a clases de dibujo, pintura y escultura en la Llotja"

"Quise reiniciar, como si empezara de cero"

En 1982 se compra su estudio y desde ahí sube todas las mañanas a pintar.

Va creando distintas series a lo largo de su vida, que van representando las emociones, pensamientos, aprendizajes que le va dejando la vida.

Antonio me confesó que lleva realizadas 7 series y alrededor de 5000 obras que nunca vieron la luz.

Recibido muchas ofertas de amigos, críticos de arte y gente interesada para hacer exposiciones de sus series, pero las ha rechazado. Ya que no quería que sean sacadas de su ámbito, porque no estarían en su entorno y estarían simplemente incompletas.

La decisión de Antonio, de no exponer sus obras a las miradas ajenas viene desde el cuidado hacia su propio proceso creativo. Teniendo una mirada muy epicureísta, encontrándose con uno mismo sin que las miradas externas puedan influir en tus decisiones, su relación con el medio y la expresión. El único interés que tiene es tener ese espacio en su vida libre de prejuicios, libre de normas, formas y obligaciones. La necesidad de no verse influenciado por las opiniones ajenas viene desde ahí. No sentirse atado en su propio trabajo, su propia relación con el medio, cuidar el espacio en el que puede ser totalmente libre. Al tomar este tipo de decisiones demuestra cómo de fiel es su vínculo con el arte. Sin ningún tipo de interés de por medio. Simplemente la necesidad de tener un espacio virgen de la turbiedad de la mirada ajena que nos aprisiona a un modelo. Obteniendo un espacio donde ser libre y pueda volcar su mundo interior en un lienzo en blanco lleno de posibilidades. Se enfrenta al arte de una manera muy innata, fiel a su deseo y apreciando el placer de la creación.


Vivimos en una sociedad en la que toda producción está enfocada al consumo.

En la búsqueda del camino de la expresión nos olvidamos de la esencia. Nos perdemos en el cómo, nos perdemos en el yo, se pierde el sentido.

Si el punto de vista está en uno o está en el otro, sea el camino que sea simplemente la alternativa que conlleva no es más que el fracaso. Ya que todos somos sumisos a sus reglas del juego. No hay nada más allá que la finalidad expresiva, no desde uno, sino desde el propio fin. Nos olvidamos que está antes el arte que el propio artista. Siempre el lenguaje estará a merced de la idea.

Por otro lado están las otras reglas del juego, las que elegimos jugar día a día para pertenecer a la idea de civilización que nos montamos. Más concretamente, en el mundo del arte siempre que uno quiera pertenecer a sea cual fuera el círculo el cual rodea la obra, se le otorga inmediatamente un significado añadido. Una postura, unas opiniones, unos significados totalmente ajenos a la obra. El punto referencial del mercado del arte es extrapolar el motor primordial de la expresión. Ya que se extrapola el punto central de cualquier obra, hacia un punto de vista externo otorgado por el espacio o el contexto.

Antonio me enseñó mucho. Me hizo cuestionar la forma que tengo de relacionarme con el arte. Qué intereses habían detrás, qué imaginario colectivo estaba fomentando, para quién estaba haciendo lo que hacía y desde dónde.

Tanto fue así que el proyecto lo comencé en el 2021, siendo este mi primer proyecto fotográfico y nunca más quise terminarlo hasta el día de hoy. Lo vuelvo a sacar a la luz porque pude entender desde dónde y para qué. Evidentemente soy una persona distinta hoy a ese día, con una mirada distinta a esa, pero así y todo abrazo el arte por lo que me enseñó. Siento que gracias a este cuestionamiento ahora tengo la garantía de la decisión y lo sacó a la luz porque siento que como a mí me influencio y me cambio, me gustaría que así sea a la mayor cantidad de gente posible.